Entendiendo la Disociación, Despersonalización y Desrealización

¿Alguna vez has sentido que estás viendo tu vida a través de una pantalla, como si fueras una espectadora de tu propia historia? ¿O quizá has mirado a tu alrededor y el entorno te ha parecido extraño, plano o “de cartón”?

Si has experimentado esto en momentos de mucho estrés, lo primero que debes saber es esto: no estás perdiendo el juicio. Estás experimentando una respuesta de tu sistema nervioso diseñada, irónicamente, para mantenerte a salvo.


La disociación es el término general. Es un proceso mental que provoca una desconexión entre los pensamientos, los recuerdos, el entorno y la propia identidad.

Imagina que tu cerebro es una casa con un sistema eléctrico avanzado. Cuando hay una sobrecarga de tensión (estrés crónico, ansiedad o un trauma), para evitar que el sistema se queme, salta un fusible. Ese «corte de luz» temporal es la disociación.

Aunque a menudo van de la mano, es útil distinguirlas para que puedas identificar qué te ocurre:

  • Despersonalización: La sensación de extrañeza es hacia una misma. Puedes sentir que tu cuerpo no te pertenece, que tus manos son ajenas o que tus emociones están «anestesiadas». Es como si estuvieras flotando fuera de ti.
  • Desrealización: La sensación de extrañeza es hacia el exterior. El mundo parece irreal, como si estuvieras en un sueño, en una película o bajo el agua. Los sonidos pueden parecer lejanos y los colores diferentes.

En situaciones de estrés elevado, cuando tu sistema nervioso llega al límite, tu cerebro interpreta que no puede activar los mecanismos de lucha ni huida, así que elige la tercera opción disponible: desconectarse.

Es una forma de «anestesia emocional». Tu mente intenta protegerte de un dolor o de una ansiedad que, en ese momento, percibe como inmanejable.


Si estás pasando por un episodio ahora mismo, repite esto:

  1. Es un mecanismo de defensa: Mi cerebro es inteligente y me está protegiendo de una sobrecarga.
  2. Es temporal: Al igual que el fusible vuelve a subir cuando la tensión baja, esta sensación pasará.
  3. Tengo el control: El hecho de que seas consciente de esta sensación es la prueba de que sigues conectada a la realidad.

En Sensia Cartagena, trabajamos para que recuperes tu base segura. Una técnica rápida para estos momentos es la estimulación sensorial: toca algo frío, huele una esencia fuerte o describe en voz alta tres objetos de color azul que veas a tu alrededor.